Hueco a hueco todo se va despoblando;
pueblo por pueblo, la soledad
desgaja
Solo queda la tensa espera,
el deshabitar de tus perchas,
la desnudez de sus hombros,
la morguedad invocada
por tu ausencia
pregunto: ¿Quién pudiera callar de este armario,
sus puertas?
si esta soledad sequiza,
viene a desollar tras la soledad primera
curiosa raza la de tus prendas,
ayer tan quietas,
aviesas aves hoy,
cual perchas
carroñeras.
Segunda soledad
ya no tuya,
de tus perchas.
