No temas, ninguna frontera es el fin de nada
solo la piel de un cuerpo que desconocemos
solo otra cara en la cola de espera
y cuando ebria la noche contra tu corazón
arremeta, sola tú,
no le temas.
¡Y sabes que no puedes quedarte parada!
ninguna valla contendrá de pánico mi desierto
ninguna alegría te escapará a ser polvo
y como Juana, busques loca
por la tierra, mis recuerdos.
Corre, ahora que puedes,
ahora que tus ojos no ven oasis entre derrumbes
que tu aliento conserva saliva para ahogar
ahora que tus pasos no desangran en regueros
y de conchas un cementerio
donde hubo espuma, tierra, mar.
¡Y se vean ebúrneos los huesos!
habiten al fin, cangrejos dentro
y se vean por un agujerito pequeñito
los espectros desgarbados
que vienen a buscar
entre la basura, nuestros restos.
¡Corre!
antes de que escuches avisperos en tu piso vacío,
antes que descubran una casa gritando
en el maletero de un coche cualquiera,
antes que mi cariño ya no cubra tu cintura
y quien te bese no descubra,
hermosura en el cemento.
¡Corre!
antes que la soledad más sola se ensañe furiosa,
con las cansadas puertas de tus besos
antes que mis dunas caminen por tus mares,
y llamen Babilonia
los que busquen amarras,
en los varaderos
de tu puerto.
